Parroquia de los Santos Apóstoles

Y tú… ¿De qué te quejas?

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Celebración Confirmación 2009

Mayo 30th, 2009 · Sin comentarios

¿POR QUÉ LA GENTE GRITA?

Un día Meher Baba preguntó a sus discípulos lo siguiente:

  • ¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?

Los hombres pensaron unos momentos:

  • Porque perdemos la calma – dijo uno – por eso gritamos.
  • Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? – preguntó Baba – No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enfadado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas, pero ninguna satisfacía a Baba.
Finalmente él explicó:

  • Cuando dos personas están enfadas, sus corazones se alejan. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enfadados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego Baba preguntó:

  • ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? No se gritan sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.

Luego Baba dijo:

  • Cuando discutáis no dejéis que vuestros corazones se alejen, no digáis palabras que los distancian más, pues llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán nunca más el camino de regreso.

LAS HORMIGAS MUEVEN LAS MONTAÑAS

Un pobre insecto,
Es una hormiga sola,
Es un cero sin ningún valor.
Un granito de arena
Es para ella una montaña
Pero en compañía, no la detiene nada.
Y así una hormiguita mueve la montaña …
Más dos hormigas con otras dos hormigas
Son principio de una sociedad.
Energía y. coraje pasad este mensaje,
Y a nuestro trabajo unamos nuestras voces,
Y vamos ligero, unidas no hay quien pueda,
Seremos muchas y vamos juntas,
Ocho hormiguitas que avanzan y levantan
A otras hormigas que llaman a otras tantas hormigas
Que prestarán ayuda a otras que vienen y
Nada las detiene, se acercan y aumentan
Más siempre vienen cientos de hormigas
Formadas en hileras
Que marchan unidas y nada las arredra
Y luchan más, fuerzan más, mueven la montaña ya
Unidas siguen más, fuerzan más, mueven la montaña ya…

EVANGELIOS

Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?» El le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?» Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás». Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, cercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.” ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» El dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».

(Lucas 10, 25-37)

Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa ¿con qué se la salará?. Ya no sirve para nada más que apra ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.

Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una siudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, apra que alimbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, apra que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

(Mateo 5, 13-16)


PODEMOS CAMBIAR EL MUNDO

Imaginad que estáis al pie de un estanque, sus aguas están tranquilas, nada se mueve. Queremos conseguir que toda el agua se mueva y se agite ¿cómo lo hacemos? Seguramente se nos ocurre coger una piedra enorme y lanzarla al agua, seguramente así conseguiremos mover todo el estanque. Lo que pasa es que no siempre tenemos una gran piedra para lanzarla.

Imaginad ahora que un pequeño insecto se posa sobre sus aguas, o que lanzamos una pequeña piedra, ¿qué pasa? Se produce una pequeña onda que viaja por todo el agua agitándola, poniéndola en movimiento, sus aguas tardarán cierto tiempo antes de volver a quedar calmadas. Parece ser que no es necesario tener una piedra grande, bastará un pequeño empujoncito para que todo comience a moverse.

Lo mismo ocurre con el mundo, con la vida. Imaginemos que el mundo es en pequeño estanque que permanece inmóvil mientras nadie haga nada por cambiarlo. En la vida cada uno de nosotros tiene una pequeña piedra que no queremos tirar por egoísmo, por miedo a perderla, habitualmente utilizamos las típicas excusas: “si total es pequeña y no vamos a cambiar nada”, “yo no soy político, ni famoso, ni poderoso, no puedo cambiar el mundo…” pero no nos damos cuento que bastará una pequeña piedra para iniciar el movimiento que cambiará el mundo, es importante que todos participemos, tirando nuestra pequeña piedra para que el movimiento y el cambio en el estanque sea constante y no se quede nunca quieto…

Tiremos nuestra piedra al estanque… PODEMOS CAMBIAR EL MUNDO


NO TE SALVES
.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre

no te juzgues sin tiempo.

Pero si, pese a todo,
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

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