Parroquia de los Santos Apóstoles

Y tú… ¿De qué te quejas?

Parroquia de los Santos Apóstoles header image 1

El espantapájaros de golosina

noviembre 8th, 2009 · Sin comentarios

No hace mucho tiempo, en un país no muy lejano, vivía un viejo campesino de gran corazón, trabajador y amigo de todos, siempre dispuesto a ayudar en lo que le pidieran.


Pero había una cosa que le preocupaba mucho, los pájaros, año tras año, le comían las semillas de sus campos; también sus vecinos, y los forasteros, todos pasaban por sus tierras y cogían algo para comer o para llevarse. Encima de todo esto sus cosechas eran cada año más pequeñas y tenía menos para compartir.


Pensando en qué podría hacer, recordó que en el establo todavía guardaba el viejo espantapájaros de su abuelo. Fue corriendo, sacó el espantapájaros, pero se dio cuenta de que estaba un poco estropeado. Se puso manos a la obra, y le devolvió su aspecto reluciente y llamativo.


Al día siguiente, de madrugada, lo llevó a sus tierras y lo plantó en el sitio más vistoso. Muy pronto vio como los pájaros y la gente ya no venían a robarle las semillas, y se quedó satisfecho.


Pero aquella noche no durmió nada; pensaba: pobres pájaros, pobre gente, también tienen derecho a comer algo, no es nada malo que comparta con ellos mis semillas y mis cosas. Así que, al amanecer, fue al pueblo, compró montones de golosinas, y cogió cosas que tenía por casa, con ellas engalanó al espantapájaros, y se fue a casa muy contento.


El espantapájaros estaba feliz, se veía guapísimo con tantas cosas: ropa, máquinas, juguetes, comida, gominolas…


Pero pronto, su alegría se terminó; empezaron a llegar pájaros y más pájaros, todos querían ver el espantapájaros de cerca y hablar con él. Ya no querían semillas, les gustaban más las golosinas.

- Por favor, por favor, danos gomis, que nos gustan mucho…

ESPANTAPÁJAROS: Ay, no sé, que me quedo sin nada…


El espantapájaros, muy egoísta al principio, no quería darles nada, pues si lo hacía volvería a ser feo. Pero su corazón de chocolate, con el calor, se empezó a ablandar, y al ver a tantos pájaros…

ESPANTAPÁJAROS: Bueno, vale, está bien, coged todas las gominolas


Llegaron gentes muy flacas y hambrientos, le empezaron a pedir algo para comer o para alimentar a sus familias.

- Por favor, por favor, danos algo de comer, que nuestras familias se mueren de hambre

Al espantapájaros le dio lástima de ellos y les dio la comida que le había puesto el campesino.

ESPANTAPÁJAROS: Tomad, coged toda la comida, y podéis volver cuando queráis, lo mío es vuestro


A eso del mediodía pasaron unos niños muy tristes y aburridos, vieron la maquinita y…

- Por favor, por favor, déjanos tu maquinita que estamos muy aburridos…

ESPANTAPÁJAROS: Bueno, vale, está bien, tomad la maquinita, pero tenéis que compartirla


Más tarde unos niños que iban al cole, pero no tenían con que escribir…

- Por favor, por favor, no podemos escribir ni pintar, danos tu estuche y podremos estudiar

ESPANTAPÁJAROS: Yo también quiero pintar, pero no importa, hay para todos


Pasó un hombre tiritando, estaba muerto de frío y muy sucio…

- Por favor, por favor, no puedo más, me muero de frío, dame algo de ropa

ESPANTAPÁJAROS: Bueno, vale, está bien, toma esta bufanda para que te abrigues.


Más tarde pasó un niño muy triste, estaba solo, no tenía amigos…

- Por favor, por favor, busco un amigo, alguien que me quiera, que me mime…

ESPANTAPÁJAROS: Bueno está bien, ven que te dé un abrazo


Aquel espantapájaros ya no servía para nada, otra vez era viejo y feo, pero no le importaba, estaba feliz, porque descubrió que lo más grande era ayudar a los demás y no guardárselo todo para él, que de nada le serviría.

El campesino, al ver lo sucedido, se llevó el espantapájaros a su casa, y lo puso en un lugar muy especial. Así, cada vez que lo viera se acordaría de que lo importante en la vida no es sólo pensar en uno mismo, sino ayudar y compartir con los demás


PARA SER MÁS

REPARTE CON LOS DEMÁS

Etiquetas: Homilías