Parroquia de los Santos Apóstoles

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El Rey y sus amigos

enero 22nd, 2012 · Sin comentarios

NARRADOR: Había una vez un lejano país con su gente, sus animales y su Rey. Pero aunque parecía todo normal, su rey no era muy feliz, pues pensaba que sus amigos no le querían nada, estaban con él por su interés, pero no eran amigos de verdad, así que llamó a sus consejeros:

REY: Ayudante primero, ven corriendo, no lo soporto más, estoy muy triste…

AYUDANTE 1: ¿Qué te pasa majestad?. ¿por qué estás tan triste?.

REY: No sé si mis amigos me quieren de verdad o no me quieren.

AYUDANTE 1: Majestad, no es problema, llama a todos tus amigos y pregúntales.

REY: Tienes razón, ayudante, llama a todos mis amigos que vengan a verme.

AYUDANTE 2: ¡Amigo uno, amigo uno, ven que te llama tu amigo el rey!

AMIGO 1: Voy corriendo, ¿qué quieres de mí amigo rey?

REY: Amigo mío, ¿me quieres de verdad, te gusta mi manera de ser o me engañas?.

AMIGO 1: Me ofendes con tu pregunta, claro que te quiero, no ves que soy la “A” de la verdadera amistad, te quiero más que a toda la sal del mundo.

REY: ¿Más que a la sal?. Menuda tontería, vete y déjame en paz.

AYUDANTE 2: ¡Amigo segundo, amigo segundo, ven que te llama tu amigo el rey!

AMIGO 2: Si me llama mi amigo voy corriendo, dime amigo, ¿qué quieres?

REY: Amigo mío, perdóname, pero necesito saber algo, ¿me quieres de verdad, te gustan las cosas que hago o sólo estás conmigo por el interés?.

AMIGO 2: Qué cosas tienes, no ves que soy la “M” del mejor, mejor amigo, te quiero más que a toda la sal del mundo.

REY: ¡Vaya, otro con la sal, qué tristeza, déjame en paz!.

AYUDANTE 2: ¡Tercer amigo, tercer amigo, ven que te llama tu amigo el rey!

AMIGO 3: Faltaría más, cuando me llama un amigo voy corriendo, dime amigo rey ¿qué quieres?.

REY: Amigo mío, estoy muy preocupado, yo creo que todos dicen ser mis amigos, pero no viven como yo; quiero saber si me quieres de verdad.

AMIGO 3: Sí, claro que te quiero, no ves que soy la “O” de te quiero más que a todo el ……….. del mundo.

REY: Me tenéis frito con la sal, no lo entiendo, nadie me quiere.

AYUDANTE 2: ¡Cuarto amigo, cuarto amigo, ven que te llama tu amigo el rey!

AMIGO 4: Si me llama mi amigo ando siempre fino, ¿qué quieres?

REY: Amigo mío, ¿me quieres de verdad?.

AMIGO 4: Sí, amigo rey, no ves que llevo tu “R” de Rey mejor amigo, te quiero más que a la sal.

REY: ¿La sal?, ay amigo, qué poco me quieres. Qué tristeza, vete, no te quiero ni ver… como si la sal sirviera para algo. 

NARRADOR: El rey no entendía a sus amigos, y menos eso de que le querían más que a la sal, y se quedó muy triste. Entonces los amigos, viendo que el rey no les entendía, fueron corriendo a la cocina del palacio y…

AMIGO 3: Cocinero, cocinero, rápido… ¿qué vas a preparar de comida para el rey?.

COCINERO: Pues mira, voy a preparar una sopa, un filete y un pescado.

AMIGO 4: Quiero que me hagas un favor, que prepares toda la comida sin sal…

COCINERO: Muy bien, haré lo que me dices, no pondré sal, pero el rey me va a reñir…

NARRADOR:  Dicho y hecho, el cocinero preparó toda la comida como le pidió el amigo del rey, no puso ni una gota de sal… y fue a llevar la comida al rey.

COCINERO: Majestad aquí tiene un poco de sopa.

NARRADOR: El rey probó la sopa y …

REY:  ¡Buaggggg!… esto sabe fatal, no tiene ni gota de sal…

COCINERO: Majestad aquí tiene un poco de carne.

NARRADOR: El rey probó el filete y …

REY: ¡Buaggggg!… esto sabe fatal, no tiene ni gota de sal…

 COCINERO: Majestad aquí tiene un poco de pescado.

NARRADOR: El rey probó el pescado y …

REY: ¡Buaggggg!… esto sabe fatal, no tiene ni gota de sal…

AYUDANTE 1: Majestad, ¿SE HA DADO CUENTA DE LO IMPORTANTE QUE ES LA SAL?. Aunque parece muy poca cosa da sabor a todo.

REY: Sí, es verdad, mis amigos me quieren de verdad. Todos me decía que me querían más que a la sal y no les entendía, pero ahora sé lo importante que soy en su vida.

NARRADOR: Entonces el rey se dio cuenta de que había cometido un error con sus amigos… y les llamó para abrazarles y darles las gracias por lo mucho que le querían, había entendido que le querían más que a la sal.


Etiquetas: Homilías

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